auto de fe

Noviembre 2, 2006

 Después de haber establecido cierta familiaridad con los personajes, la organización y el vivir del carnaval, empiezo a tener otras dudas referidas ya al cómo abordar su historia. Siento que las preguntas que estaba haciendo en una primera fase se están agotando, ya que en un principio estaban destinadas a un acercamiento “panorámico”: quiénes, historia, cómo, y cuando…preguntas que me situaban en un campo intuido, pero desconocido en la práctica. Ahora, que ya se empiezan a parecer las respuestas, que muchas veces se hacen predecibles, sé que tengo que hacer un viraje. ¿Hacia dónde?. Las historias personales parecieran remitirme una y otra vez al mismo círculo de gestores del carnaval: poetas, músicos, locos y borrachines. Los silencios parecieran ser los mismos en una colectividad que ha construido su historia basada en seres que guardan su saber encapsulado bajo la disculpa de la desconfianza y la autoría. Los archivos (de la Junta, de Extensión cultural) no me pueden decir más sino desde la oficialidad –al menos que…-, por un lado, y desde la puesta en escena (letras de los decretos, de las cuadrillas), por el otro. El trabajo de entrevistas se debate entre lo histórico –anecdótico- y lo antropológico, sin que exista todavía esa seguridad sobre qué historia (s) contar y, por ende, qué preguntas hacer y cuáles respuestas buscar.

Estoy buscando el sentido de la fiesta, ¿pero hay que buscarlo? No estará ahí, sin tener que escudriñar escépticamente en cada una de las experiencias vividas?

Y vuelve y juega: ¿para qué?

Mientras tanto, sigo buscando y preguntando, no se preocupen que esto es sólo una suerte de automeditación…