jornadas guaraperas
Octubre 31, 2006
Parece que la fiesta no termina…después del decreto, el pueblo se ha rehusado a entrar en la cotidianidad y en el tedio de los días (que, en realidad parecieran, hasta ahora, no poseer ese carácter que nos asusta tanto al naviero y a mí). El lunes siguiente, Sipirra, pueblo de encanto gastronómico y guarapero: partido de fútbol, en una tarde lluviosa. La concurrencia no fue copiosa; normalmente dicen que lo es. Lo que sí, es que todos los asistentes son fieles consumidores de guarapo hasta la saciedad. De ahí las innumerables riñas y problemas que suelen suceder por la noche, después de litros del famoso guarapo sipirreño.
Martes y miércoles en tranquilidad, si bien algunos no desaprovecharon el calor nocturno para integrarse a las “noches del Ingrumá”…
Y el jueves, celebración de los 25 años del Cridec (todavía no sé qué significan las siglas, pero bueno, es una asociación de cabildos indígenas): música, desfile y…guarapo (que me hace preguntar ¿el carnaval rompe la cotidianidad?). Como buenos investigadores (y como ignotos visitantes) grabamos el desfile y se nos armó el boroló. Como viles infiltrados (de qué) se nos inquirió sobre la razón de nuestra investigación… en cortas palabras, se evidenció otro de los aspectos de la situa con los indígenas; es bien difícil entender este aspecto, pero me causa un interés grande, porque pienso que el problema reposa latente bajo la premisa de un mestizaje que tal vez no lo es y que el discurso entorno al diablo y al carnaval se ve cuestionado.
El galante y nostálgico señor Alberto Ospina (legendario matachín, testigo del carácter “terapéutico” del carnaval) ha sido fuente de innumerables historias y acercamientos. Guiada por don Alberto , ayer me encontré por la vida con Don José María Cataño “Chepe”, histórico doctor de estos lares, noventa años y con toda una vida de carnavales (de cuadrillas que marcaron hito en el sentir de la gente). Con este encuentro tuve la oportunidad de confirmar el carácter “histórico” del diablo, en el sentido de responder a un discurso determinado. Hizo tanto énfasis en el carácter secundario de ésta figura (de hecho se presenta como una figura “de apoyo” para los cuadrilleros quienes se veían instigados por los niños y tenían que acudir a numerosos diablitos para espantarlos) que me pregunto desde cuándo se instaura esta figura –que parece coincidir con el discurso del mestizaje-, no sé si estoy “meando fuera del tiesto” pero me late…
Ah! Volviendo al guarapo: viernes, sábado, domingo y hasta ayer lunes, se congregaron en la plaza no sólo indígenas, también riosuceños (que ojo, parecen no coincidir…si bien cada vez más y más personas quieren obtener un prestigioso título ancestral) para bailar, escuchar música y tomar…guarapo.
Hoy, el día de los niños (con desfile incluido).