Día dos (con resagos del ayer)
Octubre 19, 2006
¿Cómo penetrar en un lugar donde mil extraños curiosos han querido indagar un asunto del que se cuenta lo mismo una y otra vez? Ayer estuve en la plaza. Cuatro de la tarde, día soleado (a diferencia de hoy). Me detuve en un asientico a observar (no es eso acaso lo que predican los manuales?) el cotidiano del espacio. Con libreta en mano me dispuse a anotar todo lo que se me pasaba frente a las narices, y sucedió: de repente, dos señoras de ochenta años se sentaron junto a mi y empezón un ir y venir de chismes insperados que fueron aumentando en la medida en que llegaban más señoras…casi todas “Trejos”, que es el “apellido que todos quieren tener, aunque sea que tengan que casarse”. Hablaron del alcalde (con síntomas de una no hogeneidad escondida -acordáos que el alcalde es indígena) y finalmente, muertas de la curiosidad me abordaron: “ole, niña: usted es de acá? es que la vimos tan solita y anotando un pocotón de cosas (no se imaginaban que todas esas cosas eran sus propias voces retumbando en una pesquizadora intrigada)” . Lo que dio pie para mi presentación …y después para hablar del carnaval…